miércoles, 10 de septiembre de 2008

ojos de pequeña mirada.

Ayer fui por primera vez al supermercado, allá todo es grandísimo y tiene mil colores muy lindos, también hay unos señores que le dicen a uno dónde está todo, pero los juguetes siempre están tapados con unos plásticos muy feos. Hay un montón de comida, y, lo mejor, hay unos carritos de carreras, pero la gente piensa que son para echar lo que compran.

Uno cuando está allá siempre huele a pan, muy rico, pero no pude encontrar dónde estaban escondidos esos panes. Yo escuché unas señoras que hablaban parecido por muchas partes pero tampoco las encontré, mi papá me decía que ellas hablaban por un micrófono, pero si las señoras casi no saben jugar microfútbol, ¡yo no entiendo!

A mí me gustó ir allá porque encontré lo que mostraban cuando presentaban propagandas en los padrinos mágicos, a ellos también me los encontré, pero no me hablaron nada, entonces me aburrí y me fui a esconderme de mi papá en una ropa colgada, casi no me encuentra, es que yo le gano a todos por la casa en las escondidas, pero él se enojó y me dijo que no me iba a comprar el moco pegajoso, (yo ya sé qué hay que hacer cuando no me van a dar el moco pegajoso) entonces hice cara de mimado, puse las manos atrás y le dije a mi papá: “te amo”. Él me dio un fuerte abrazo y me dijo que también me amaba, luego nos fuimos a ver qué comprábamos para mi hermanita que cumple años mañana, entonces le preguntamos a una señora vestida de amarillo, con una cosa gris que parecía un tiburón en la mano, que dónde quedaba la ropa de niñas, ella nos mostró un pasillo grande, lleno de ropas rozadas y azules. Mi papá me dejó escoger una camisa y un bluyin, porque, aunque pelee con mi hermana, la quiero un montón; escogí una camisa con un dibujo de una guitarra como de rock y un bluyin con unos roticos en las rodillas como los de Verónica. Sé que a ella le va a gustar el regalo, mi papá los echó en la canastica amarilla y dijo por qué no le comprábamos algo a la mamá. Caminamos hasta donde decía 3c y encontramos puras cosas de señora, con puras señoras mirando, nadie cabía por ese pasillo, entonces mi papá me dijo: “démosle mejor música”. A mí mi me gustó la idea y subimos al 2 piso donde estaban los dcs. En este momento le dije a mi papá que por qué no le comprábamos uno de rock, porque ella, cuando yo ponía los cds de Limp bizquit no decía nada ni me apagaba nada, él sonrío pero yo no entendí. Mi papá escogió uno de Piero y me dijo que eso sÍ era música, que le gustaba a él y también a la mamá.

Después fuimos a comer, y, como siempre, pedí lo que más me gusta, mi papa pidió lo mismo que yo. Ese pollo estaba muy rico con esa miel, Después de comer mi papá me llevó al baño a limpiarme las manos, entramos y allá huele rico, me lavé las manos con un jabón muy chistoso como verde, y después puse las manos en otra máquina y me sopló un aire caliente: yo quiero vivir ahí, es que todo lo hacen con magia.

Salimos del baño que queda al lado de las cosas nuevas, donde está el Nintendo que yo quiero, se lo voy a pedir al niño Dios, pero mi papá dice que me tengo que portar bien, pasamos por los televisorzotes, por unas grabadoras grandes, después por unos computadores delgaditos, y llegamos al objetivo: EL MOCO PEGAJOSO, que estaba entre los juguetes y las cosas nuevas, yo cogí el más verde y con mucho cuidado lo puse al lado de las camisa y el bluyin en la canastica. Mi papá dijo: “misión cumplida”. Yo me quedé en silencio viendo el moquito, —ahora te lo muestro—, entonces nos fuimos a hacer una fila más larga, mientras yo veía una revista de Condorito, avanzaba de a poquito, hasta que llegamos donde otra señora de amarrillo que pasaba todo lo que le daba la gente por una máquina que tenía una rueda negra de caucho para trotar, de las que muestran en televisión, pero nadie se subía, sólo pasaban cosas pitando, pii, el bluyin, pii,la camisa, pii, el cd, pii, lo de mi papá pii, y lo mejor el moco pegajoso, y no pitó, pero la señora le hizo varias veces a la máquina como lavando un pupitre y ahí el moquito sí pito pii.

Empacaron todo en dos bolsas, mi papá las cogió, yo me despedí de la canastica, y nos vinimos para la casa.

¡Ah¡ se me olvidó decirte lo que vi cuando estaba saliendo. Pero mi mamá ya me está llamando a comer, hablamos mañana y te termino de contar.

3 comentarios:

Anonimo Do dijo...

un carrito de mercado sin frenos rueda en mi cabeza hasta que llega al borde del risco, cae por el abismo y se hunde en una profunda laguna en la que acabo nadando fluidamente. Allí me encuentro con unos peces muy alegres, yo soy los peces, yo soy aquel pez niño en tercera persona.
Cuando empapado vuelvo a subir a lo mas alto de la montaña me encuentro con otro loco que esta tambien empapado.
¡Lastima que seamos alergicos a las toallas!

Anfetamina dijo...

Vamos a comernos un pancito de esos que venden en el súper, después te invito a las carreras en los carritos que parecen una jaula de pájaro, y después... después no me tienes que terminar de contar la historia, porque yo también quiero una como la tuya. Cuando termines de comer me prestas el moco pegajoso, que yo tengo una plastilina y si los combinamos hacemos uno muy muyy grande y vemos haber que pasa.

Jennifer Argáez U. dijo...

A mí lo que más me gusta es cuando uno se mete en la ropa y la mamá hace cara de susto porque no lo encuentra a uno. El otro día yo estaba undiéndoles la barriga a unos ositos que empezaban a cantar y cuando me aburrí ya mi mamá no estaba y me dio una cosa toda maluca en el estómago y casi me pongo a llorar pero al final lo que pasaba era que se me había escondido a mí detrás de un estante. ¿Puedo ir también a comer pancito contigo y con Anfetamina?